¿Por qué deberías cuidar tu audición?

De los cinco sentidos, la audición es uno de los más apreciados. Sin ella, perdemos el contacto con nuestros seres queridos y el mundo en general. Piensa en todos los sonidos que oyes a diario: tus amigos hablando, niños riéndose, tu canción preferida, un piropo. Es esta sinfonía emocionante e informativa de sonidos lo que enriquece la vida.

Además de ayudarnos a comunicarnos y a relacionarnos, nuestra audición también nos ayuda a mantenernos a salvo. Una alarma de incendios, el claxon de un coche o un niño gritando “¡socorro!” son tan sólo algunos ejemplos de las señales vitales que necesitamos poder oír.

Dependemos de nuestra audición de tantas formas diferentes, y por eso debemos valorarla y protegerla.

¿Cuáles son las causas de la pérdida auditiva?

La pérdida auditiva se suele asociar con el envejecimiento, pero no siempre es el caso. Aunque puede aparecer a cualquier edad, lo más común es que aparezca a partir de los 65 años. Pero también puede producirse a causa de infecciones, lesiones o malformaciones congénitas.

 

La pérdida auditiva relacionada con la edad

Con el paso de los años, vamos perdiendo la capacidad de oír sonidos suaves de alta frecuencia. Es fácil vivir sin el canto de los pájaros, pero arreglárselas cuando se pierde la capacidad de oír algunos de los sonidos principales del habla es bastante más complicado.

 

La pérdida auditiva relacionada con ruidos fuertes

Normalmente la causa de este tipo de pérdida es una sobreexposición al ruido excesivo. Algunos trabajos tienen más riesgo que otros, tal es el caso de militares, policías, albañiles, trabajadores de fábricas, granjeros, dentistas y profesores de escuelas infantiles. Los conciertos de rock y los reproductores MP3 también pueden dañar la  audición.

¿Qué tipos de pérdidas auditivas hay?

Por lo general, existen tres tipos de pérdidas auditivas: la pérdida conductiva, la neurosensorial y la mixta (que es una combinación de las dos anteriores).

 

La pérdida conductiva

Las causas de la pérdida conductiva se deben a problemas en el oído externo y medio, lo cual puede impedir que los sonidos lleguen al oído interno. Las causas más comunes son una acumulación de cerumen en el canal auditivo, una perforación de tímpano, líquido en el oído medio, lesiones o también defectos en los huesecillos.

 

La pérdida neurosensorial

Este tipo de pérdida ocurre cuando las células sensoriales o las fibras nerviosas en el oído interno se dañan de manera que se inhibe la transmisión de información al cerebro. Las causas más comunes de la pérdida neurosensorial pueden ser el proceso natural del envejecimiento o una sobreexposición al ruido. En la mayoría de los casos, esta condición es permanente.

¿Cómo funcionan los audífonos?

En pocas palabras, un audífono es una diminuta combinación de un micrófono, un amplificador y un auricular. En función de la calidad del audífono que elijas, te ofrecerá además una serie de funciones de mejora auditiva que pueden ser extremadamente sofisticadas.

Si bien hay muchos tipos y niveles de tecnologías de procesamiento del sonido, todos los audífonos comparten cinco componentes básicos:

 

  1. Micrófonos que captan el sonido.
  2. Un amplificador que aumenta su potencia.
  3. Un diminuto chip que procesa y mejora la calidad del sonido para adaptarlo a las necesidades auditivas del usuario.
  4. Un auricular que envía el sonido amplificado al oído.
  5. Una pila, que hace que funcionen los elementos anteriores.

Los distintos audífonos tienen diseños físicos muy variados; pero lo que marca realmente la diferencia es la tecnología que incorporan. Cuanto más avanzada es esa tecnología, más rica y gratificante resulta la experiencia auditiva.

¿Por qué llevar dos audífonos?

Muchas personas creen que lo normal es utilizar un audífono, cuando en realidad es justamente lo contrario. Al igual que un problema visual suele afectar a los dos ojos, la mayoría de pérdidas auditivas afectan a ambos oídos, por lo que es lógico que el audiólogo protésico prescriba la adaptación de dos audífonos, es decir, una adaptación estereofónica o binaural.

Este sistema conlleva múltiples ventajas: una audición mucho más natural, un campo auditivo más amplio, localización de la procedencia de la fuente sonora, sensación de relieve auditivo y una mejor comprensión de las palabras.

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